La búsqueda de un fallo condenatorio en contra de Javier López Zavala ha sido casi el final de un largo camino para la familia de Cecilia Monzón y muchas otras mujeres que acompañan, previo a la pronunciación de este fallo, comunicadores y rumores se leían que este sería un fallo de absolución, que la fiscalía no habría investigado bien, que no se había litigado de forma satisfactoria o que incluso la defensa había sido reiteradamente activa para desvirtuar la acusación.
Lo cierto es que hoy sabemos que se ha vencido la presunción de inocencia de Zavala y se le ha declarado responsable por el feminicidio de Cecilia Monzón por lo menos en esta primera instancia; un juicio que duró más de medio año, eso sin contar las etapas previas al juicio y por ello me parece que vale la pena enfatizar lo que el feminicidio de Cecilia Monzón significó en primer momento.
Cecilia Monzón fue una militante activa partidista, una mujer reconocida por su trabajo como abogada, acompañante de varias mujeres, todo esto le dio un reconocimiento amplio, y, pese a ser una mujer reconocida públicamente fue asesinada, no dentro de cuatro paredes, sino en la vía pública, a plena luz del día, esto debería alertarnos tremendamente, pues si hubo la bastante cobardía de asesinar a una mujer de reconocimiento, que sabrían que no sería una cifra más, que sería tendencia; ¿qué seguridad pueden esperar las mujeres que aparentemente son bastante más vulnerables que ella?, es bastante lamentable, el crimen perpetrado a Cecilia es un claro mensaje de que no importa quiénes seamos, la lección es la misma, los feminicidios son un mensaje amenazante para todas en este país.
Por ahora queda esperar la individualización de sanciones, que será la parte final por lo menos para esta instancia.